El esguince de tobillo es más común en personas que practican deporte regularmente, pero realmente le puede pasar a cualquiera. Un paso mal realizado en la calle, caminar por un sitio irregular,  alguna postura no adecuada, incluso si hacemos algún esfuerzo al que no estamos acostumbrados puede hacer que nos torzamos el tobillo.

En nuestras articulaciones se encuentran unos tejidos flexibles y elásticos, que se llaman ligamentos y son los encargados de conectar los huesos.  Si nos torcemos el tobillo sucede que esos ligamentos se han distendido. El peor de los casos que puedan llegar a romperse, quedando éstos en una posición antinatural.

Nos encontramos con 3 grados de esguince de tobillo:
En el grado 1, podemos seguir caminando, pero notaremos dolor, inflamación e incluso es posible que pueda aparecer un ligero moratón.
En el grado 2, los síntomas anteriores se acrecientan llegando incluso a no poder apoyar todo el peso de tu cuerpo en ese pie.
Por último en el grado 3, nos encontraríamos ante un esguince donde el ligamento se ha roto. Resulta imposible apoyar el pie y el dolo es mucho mayor.

Ante cualquiera de estos escenarios hay que consultar con un especialista para que diagnostique adecuadamente la lesión. No obstante, para torceduras leves, será suficiente con reposo, hielo y mantener la pierna en alto.

Una vez hayamos realizado reposo y seguido las indicaciones del especialista toca recuperarse y afianzar la musculatura de la zona dañada. En este vídeo os proponemos algunas rutinas que pueden practicarse diariamente para fortalecer esa zona.

Esperamos que os guste.

Realización: http://medya-audiovisual.com/
Fotografías: http://bookdefotos-madrid.com/

Esguince de tobillo. Ejercicios finales de recuperación.

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